Amanda
se sentó frente a su vida y decidió cambiar algunas cosas de lugar.
Mirando todo lo que ha acumulado en los últimos años, se
sorprendió, que eran tantas las cosas y tan poco practicas. No era
posible vivir cómodamente, si uno no se puede mover cómodamente. Al
fin se dio cuenta, que al llenar su vida tanto, no le cabía nada de
felicidad. Atrapada sentía, que los sueños y las ilusiones, ya no
visitan a su hogar. Se dedicaba a las cosas y olvidaba los espacio
entre ellas, por donde pasaba la vida. Al descubrir, que las cosas
solo pueden servir de escenario, nunca deben ser protagonistas, se
desprendió de muchas de ellas y se sintió más libre. En vez de
caminar con cuidado, para no tropezar con alguna cosa, pudo bailar,
algo que ya había olvidado, que era posible hacer en casa. Menos
cosas más espacio para la vida.
Feliz
Lunes de movimiento de cosas
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