Alicia
hasta donde puede recordar siempre en la casa escuchaba: “Callate”,
y se callaba. Al principio callaba sus llantos, luego sus palabras y
al final sus risas. Aprendió llorar para dentro. Habalar con los
ojos. Solo la risa ya no encontraba su lugar. Luego empezó callar
sus necesidades. Sus sueños y sus deseos. Solo no calló a su
corazón, que desobedeciendo a los ordenes de los demás seguía
latiendo. En el fondo de su alma sabía, que los que la hacen callar,
tienen miedo de sus pensamientos y sentimientos. Que un día dejaran
de gritar y ella podrá pintar con palabras lo que tiene callado
desde hace tantos años.
Feliz
Jueves sin Callar Palabras
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