viernes, 17 de junio de 2016

La atención y la comprensión

Hace mucho tiempo que vivían juntos. Parecían formar una buena pareja. Todo iba bien pero el espacio entre ellos se lleno de descuidos. La rutina nubló su vista y no veían unos pequeños detalles. Era como una pátina que opaca el brillo de muchos objetos valiosos. Había tantas palabras no escuchadas entre ellos, que de ellas se podría hacer un puente que uniese los dos lados del abismo de incomprensión. Demasiadas cosas les distraían y lo peor de todo con el tiempo se volvió rutina, lo que al inicio parecía un descuido circunstancial. Se hablaba pero no se escuchaba con atención y por lo mismo muchas veces en vez de entender el mensaje lo interpretaba. Sus interpretaciones quedaban muy viciadas de inexactitud, llenas de suposiciones y pareceres. Eso lógicamente introducía el malestar y nunca faltaban las ganas de echar la culpa a la otra persona. Cuando hablamos intentemos poner atención eligiendo bien las palabras para ser entendidos y no malinterpretados. Cuando nos hablan escuchemos con atención porque algo nos quieren comunicar. No basta atención a medias y una aproximada comprensión de mensaje. La mutua comprensión y atención nos une, su falta nos aleja y separa. Habla y escucha – escucha y habla.
Feliz viernes de atención y compresión.

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