No le han ahorrado malos momentos y
situaciones en estos últimos tiempos. Al principio intentaba
enfrentarse a cada situación, a cada problema. Pensaba que va a
salir victoriosa, porque sentía que tenía razón y pleno derecho de
reclamar el respeto a sus verdades. El resultado no siempre fue así
como lo esperaba. Se multiplicaban los enfrentamientos, los
conflictos y muchas veces de todo eso salía debilitada y malherida.
Desequilibrada, intentaba recuperar sus bases sus apoyos. Cada vez
más claro para ella fue su error, su equivocada elección de
estrategia. Muchas veces en la vida la mejor resistencia, la que más
desequilibra al que nos ataca, es la completa falta de resistencia.
Mantenerse bien parados, seguros en nuestro espacio vital y esquivar
los ataques, que al no obtener el resultado esperado, cansan al
atacante y cesan. Así nada nos hiere y recuperamos la paz.
Feliz lunes de resistencia sin
resistencia.

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