A Paula le gustaba hacer maquillajes
que subrayaban la belleza natural de cada persona. Gracias al arte de
luces y sombras fue capaz de resaltar los rasgos únicos e
irrepetibles de cada persona. No le llamaba atención la distorsión
o la extravagancia. Buscaba algo más sutil, más delicado. Muchas
veces al pintar los rostros de paso pintaba las sonrisas, porque la
gente que se gusta y se quiere sonríe con más frecuencia. Lo que
aprendió hacer frente a espejo, lo quiso aplicar en otros aspectos
de la vida. Sacar a la luz lo que es único, característico de cada
momento vivido y compartido con los demás. Ver y exponer, resaltar
la belleza de la vida, a pesar de tantas imperfecciones. Años de
experiencia y práctica han demostrado, que una sincera sonrisa cubre
mejor todas las imperfecciones y resalta mejor la belleza que todos
los cosméticos de las mejores marcas. Sonríe desde el fondo de tu
alma y tu sonrisa iluminará tu rostro y más que solo eso, iluminará
toda tu vida.
Feliz jueves de resaltar la belleza
escondida.

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