La prisa se ha instalado en su vida.
No se acordaba ni cuándo entro, ni por qué. Desde hace tiempo
estaba presente en todo lo que hacía. Sin nada que podría
justificar su presencia y esa tenía sus consecuencias, algunas de
ellas bastante preocupantes. Cierto, todo lo hacía de prisa.
Rápidamente tomaba decisiones, igual de prisa cometía errores.
Con la misma velocidad con la que corría por la vida, se caía y
lastimaba. La prisa le impedía mirar bien, ver bien, escuchar con
atención y oír cada detalle. Muchas veces sin haber terminado bien
una cosa, ya estaba empezando mal otra. Si vivir era difícil con
tanta prisa, disfrutar de la vida se hacía prácticamente imposible.
El amor cada vez más se hacía ausente en su vida. Es que el amor
excluye las prisas, implica tiempo, cuidado, atención, quietud y
presencia. No te dejes acelerar tanto por el mundo que te rodea. Al
vivir rápido, no vas a vivir más, tal vez podrás hacer algunas
veces más, pero haciendo más con frecuencia lo vas a hacer peor. Si
tienes demasiada prisa, que no te extrañe que algunas cosas se hagan
ausentes en tu vida. Da te tiempo necesario para cada cosa para cada
sentimiento. Por mucho que te esfuerces nunca podrás dormir deprisa,
ni descansar de prisa.
Feliz lunes sin prisas a pesar de
todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario