miércoles, 29 de junio de 2016

Lejos de escaparates

Tantas cosas hermosas brillaban en los escaparates. Ella miraba y las deseaba. No se preguntaba para qué. No cuestionaba ni la necesidad ni la utilidad pero la desbordaba el deseo de poseer. Los abuelos gruñones a veces la regañaban, criticaban. Ella se molestaba con ellos. Les decía que no entienden nada, que en su tiempo no existía ni la mitad de las cosas que ella quiere tener. Que todos tienen y ella no quiere ser la única entre todos los vecinos y amigos. Que sus primas se pasean ostentando casi en sus ojos todo lo que tienen y lo que ella también quiere tener. Aunque reconocía que a cierta distancia, en sombre de un mango, durante un paseo la fuerza atrayente de un escaparate se debilitaba considerablemente, y disfrutaba con muy poco, casi con nada, muy ligera de equipaje sin miedo que algo le pueden robar que ella misma lo puede perder o romper. Lo más valioso está a tu alrededor abre bien a tus ojos y lo verás.
Feliz miércoles de abrir los ojos.

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