viernes, 10 de junio de 2016

La Autoafirmación

Se sentía mal pues todo el tiempo le echaban indirectas. Querría, tenía derecho que se lo digan en la cara, pero tal cosa no ocurría. No le gustaban los rodeos sino las cosas directas, claras, sin demasiados adornos. Lo curioso del caso era que nadie le echaba indirectas. La gente hablaba, contaba casos, situaciones, anécdotas, hacía comentarios, expresaba opiniones participaba en tertulias, por el simple gusto de hablar de opinar argumentar discutir, sin el afán de agredir a nadie. Solo que ella no veía las cosas así. Su inseguridad provocaba que cada palabra le parecía flecha puntiaguda dirigida hacia ella. Cada opinión tomaba forma de insinuación que la empujaba e desequilibraba. Cada historia coloreada con fines dramáticos para ella parecía ser una burla de sus trabajos, comportamientos y actitudes. Toda la gente que hacía estas cosas parecía ser inmisericorde e monstruosa. Gente totalmente inocente. Fue ella que así reaccionaba a lo que ellos decían sin pensar en ella. Necesitamos trabajar en nuestra seguridad, autoafirmación, siempre abiertos a críticas, opiniones observaciones, pero sin caer en sospechas de que todo el mundo conspira contra nosotros. Somos importantes, importantísimos, únicos, pero sin exagerar, no somos el ombligo del universo y por más que nos parezca, el mundo no gira a nuestro alrededor.
Feliz viernes de autoafirmación.

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