miércoles, 1 de junio de 2016

Sorpresa arrinconada

La sorpresa estaba escondida en un rincón de la vida de Manuela. Prácticamente no salía a la luz del día, siempre empujada y tapada por el miedo a lo nuevo y diferente. Ella vivía escondida detrás de sus dos o tres seguridades. Aunque viejas y gastadas le parecían mejores que las inciertas, inseguras y desconocidas novedades que podrían traer las sorpresas a la vida. Y su alegría y felicidad como un prisionero encadenado se atrofiaba se encogía. Cada vez era menos visible. Permitale a la sorpresa que entre en tu vida. Con ella entrará una nueva luz, nuevos colores y aromas. Dejate sorprender cada día de tu vida. De esta capacidad depende tu crecimiento tu desarrollo tu felicidad.
Feliz miércoles sin sorpresas arinconadas.

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