La abuela Clarisa todo lo tenía muy
claro. No usaba ni agenda ni reloj. Lo que era importante para ella
se lo recordaba el corazón. Sabía amar y cuidar según las
necesidades de cada uno. Cuidaba los de cerca y los de lejos. Aunque
como decía la verdadera distancia solo marca el silencio y el
olvido. Como un anzuelo lanzaba unas palabras de cariño en las aguas
mansas o turbias de la vida Familiar sabiendo que tarde o temprano
alguien va a picar. Y realmente picaba agarrándose de estas palabras
en momentos de duda o de fría soledad. Estas palabras como los
anzuelos estaban amarrados a un sedal, un hilo que llevaba a una
conversación y esa a su vez a una aclaración y una búsqueda de
soluciones. Sé atento a estos anzuelos que puedes encontrar no
tengas miedo de morder y de vez en cuando echa unas palabras de
cariño porque a alguien le pueden llevar a una conversación que
necesita.
Feliz día de echar anzuelos de
cariño.

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