Como cada mañana después de la primera decisión y la primera
tensión, la primera lucha entre quedarse en la cama o levantar,
llegaba la otra no menos importante. La de cómo vivir el nuevo día
que apenas estaba empezando. La decisión la tenía en las manos como
su mate, o su primer café o té, con el que empezaba cada día.
Siempre a un paso de dejarse de llevar por lo más fácil, un buen
ramo de quejas, con un poco de esfuerzo conseguía empezar el día
con un ramo de gratitud, de mirada positiva y esperanza renovada. Es
que todo lo que tenía delante era nuevo, por lo mismo también nueva
podría ser su actitud. Aunque ciertamente hoy van a aparecer los
viejos problemas de ayer los podrá enfrentar de una nueva manera,
mirarlos con una nueva luz. Mientras tenemos la capacidad de ver la
novedad tenemos vida y juventud, fe y esperanza. Es bueno cuidarla
empezando una nueva semana. Cada mañana todo está en tus manos.
Feliz domingo de novedad.

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