En la vida le ha tocado viajar mucho. Acostumbrado de revisar bien
su equipaje antes de emprender un nuevo camino, se dio cuenta que en
cada lugar dejaba algo, no eran precisamente sus pertenencias. Eran
huellas de sus pasos y pedazos de sus sueños sembrados para ver si
echen raíces en el lugar. Al mismo tiempo siempre llevaba consigo
pedazos de sueños de los que con él compartieron su caminar. Dejaba
para que cuiden y cuidaba lo que a él fue confiado. En el camino de
la vida somos como jardineros que siempre siembran cuidan y recogen.
La larga experiencia nos hace sacar mejor provecho de este pedazo de
vida y del mundo que nos ha tocado. Cuidemos lo nuestro y lo ajeno.
Feliz viernes de jardinería.

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