Delante de sus ojos pasaban tantas imágenes que no tenía ni
tiempo de ver ni sentirlos bien. Se sentía saturada. Antes de que
se dibuje un sentimiento en sus ojos en su rostro ya cambiaba la
imagen. Una pantalla parecía tener más poder que la otra y se
preguntaba a si misma cuál de ellas es la más importante, a cuál
de ellas debería hacer más caso. Aunque estas pantallas la
mantenían conectada a mundo entero, la tenían desconectada del
mundo certero en el que vivía de verdad. Primero mira y siente lo
que está ocurriendo frente a tus ojos. Trata de entenderlo,
valorarlo y después mira a otras cosas para poder ampliar tus
horizontes, si lo haces al revés la cantidad de imágenes de vienen
de lejos te harán ciego frente a lo que tienes cerca. Tu vida
transcurre aquí cerca y no lejos.
Feliz lunes de mirar lo que tenemos cerca.

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