No tenía grandes exigencias esperaba recibir lo que daba ni más,
ni menos. Lo suyo no era tema de intercambio sino de reflejos. Decía
que los espejos más exactos y los más exigentes no están en las
paredes de las casas, tiendas de ropa o tocadores, sino en los ojos
de las personas. Por más que quieras no siempre consigues a mirarles
de frente. A veces son bastante huidizos, esquivos, cuesta llegar en
contacto y tener suficiente tiempo para poder mirarse en ellos con
todos los detalles. Hacer que el reflejo quede plasmado y si es
posible comunique la confianza, y se haga acompañar de una sonrisa.
En espejo de los ojos se refleja nuestra verdad, que no solo tiene
que ver con nuestro aspecto físico, sino con nuestra realidad de
cómo nos perciben otros. Cuanta confianza, cariño, estamos
transmitiendo a los que tenemos frente a nuestros ojos. Cuanto tiempo
alcanzamos a ver nuestro reflejo. Que nos hace falta para ver con
claridad y no huir, no esconder nada.
Feliz miércoles de reflejos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario