Como durante fuertes lluvias en su vida aparecían raudales. A
veces se llevaban proyectos, cosas a medio haces, a medio pensar y a
medio sentir. En algunas ocasiones pasaban en medio entre sus
sentimientos y sus palabras que se quedaban en la otra orilla. Cada
vez que sentía algo y lo quería nombrar tenía que cruzar las
corrientes en crecida para recoger la palabra adecuada. Algo que a
veces no era tan sencillo como parece. Se acobardaba y le daba miedo
cruzar las corrientes de superficialidad, modas pasajeras y nombrar
lo que tenía dentro. A veces parecía que era mucho más fácil
quedarse callada, esperando que bajen las aguas, que arriesgar su
comodidad y atreverse ir contracorriente exponiéndose a fuertes
remolinos de chismes y opiniones rebuscadas que la podrían absorber.
A pesar de todos los riesgos trata de nombrar tus sentimientos, no
precisamente para lo escuchen otros sino para que los conozcas tu
misma(o).
Feliz miércoles de cruzar corrientes.

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