viernes, 28 de octubre de 2016

La envidia

La envidia se sentaba cerca de ella como si fuera su fiel compañera. Celosa y muy posesiva. No le gustaba que ella se mire en el espejo. Le hacía siempre comparase con otros, subrayando exageradamente cada posible diferencia, tratando de cuantificar cada cosa, como si se pudiera contar y pesar las habilidades, los talentos. Intentaba comparar cada cosa, cada sentimiento y mirarlas con los ojos convertidos en balanzas y calculadoras. Siempre pendiente de los demás detectando las ausencias y carencias propias frente a las posesiones ajenas. Parecía gozar enormemente cuando conseguía arruinar una naciente alegría un pequeño brote de felicidad. Presente en todos lugares, poseyendo derecho de libre tránsito y tarjeta de acceso a todas las oficinas y reuniones, profesando todos los credos a la vez y vistiendo todo tipo de uniformes. No permitas que viva contigo bajo el mismo techo ni vaya contigo a estudiar ni a trabajar. Conoce y disfruta primero de lo que tienes luego aspira por más.

Feliz viernes sin envidia.

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