martes, 25 de octubre de 2016

Como una piedra

Le decían que la vida no es fácil en estos tiempos, que hay que andar con mucho cuidado y que uno para sobrevivir tiene que hacerse muy duro como una piedra. No echaban estos consejos en un saco roto. Ella escuchaba todo y trataba de entender y de aplicar en su vida. Primero lo que decidió era no andar tanto buscando su felicidad sino quedarse en un lugar y cultivarla de las pequeñas gotas de rocío que cada mañana aparecían en su planta favorita que tenía en la maceta. Lo segundo de hacerse como una piedra era mucho más sencillo de lo que se imaginaba. En vez de hacerse dura e insensible como muchos esperaban trató de ser compacta sólida y como una piedra tirada en las aguas de la vida trató de llegar siempre hasta el fondo de las cosas que estaba viviendo, que le estaban pasando. No se contentaba de ver y conocer lo que estaba solamente en la superficie. Sorprendidos sus consejeros y consejeras en vez de verla indecisa y asustada la veían convencida y segura de sí misma, viviendo plenamente, disfrutando de lo pequeño y de lo grande. No te quedes en la superficie, sumérgete en las aguas de la vida.

Feliz martes de la sumersión.

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