martes, 4 de octubre de 2016

Jugándose la vida

Se decía esa ya va a ser la última vez y no lo era. No era capaz de controlar este impulso que la llevaba sentarse frente a la maquinita llena de luces y colores. Todo empezó en una tarde de aburrimiento. Uno busca entretenerse un poco. Nada tiene de malo. Al principio no lo tenía. Una que otra vez, jugando siempre a punto de ganar. Hasta que empezó a pasar más tiempo frente a la maquinita que lejos de ella. No solo adelgazaba su bolsillo, también adelgazaba su tiempo que dedicaba a otras cosas, que dedicaba a ella misma. Alguien atrevido le habló de ludopatía, si eso era sobre aquella gente que tiene problemas con el juego, ello no los tenía. Todo tenía controlado. Podía dejar de jugar cuando quería, decía echando otra moneda. Solo este juego porque está a punto de ganar, o más bien están a punto de ganarla a ella. Dentro de la maquina no solo caían las monedas, sino también la paz, la tranquilidad, el dominio de sí mismo. La maquina se tragaba más que monedas, se tragaba su tiempo, su vida y sus sueños. No perdía solo juegos, perdía su felicidad y confianza en sí misma. Al no controlar sus manos, tampoco controlaba sus pies y la dirección de su vida. Pasando mucho tiempo frente la pantalla de la maquina dejaba de ver tantas cosas maravillosas se perdía el juego más importante, el juego de la vida.

Feliz martes de atención y dominio.

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