Se amaban mucho, los que les conocían quedaban muy
sorprendidos porque nunca pensaban que ellos van a formar una pareja. Parecían
tan distintos, que era difícil entender cómoe pueden estar juntos. Ellos
aprendían algo básico, fundamental, aceptar sus diferencias, no pretendían
asemejar sus gustos ni preferencias. Eso exigía de los dos un gran esfuerzo
ejercicio de comprensión y sinceridad. En el fondo a veces afloraban los deseos
de asemejar, modificar a la otra parte para que cumpla sus expectativas, pero al
ver fracasados estos intentos, en el nombre de amor trataban de evitarlos.
Necesitaban de tener bien claro, que cosas compartían, cuales formaban base de
su relación de su convivencia, con que cada uno podía contar de parte de otro y
con que no. Al ser sinceros evitaban reproches, si algo callaban sufrían las
consecuencias de su silencio. Aprendían que amarse no significa tener la vida
de pareja hecha de una vez por todas sino que hay que hacerla siempre de nuevo
corrigiendo y ajustando sus engranajes pare que pueda seguir rodando.
Feliz domingo de aceptación de los demás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario