No era la primera vez que sentía que todo era de
otra manera de la que él esperaba que fuera. En vez de quejarse sonreía
sorprendida que lejos de lo que nos imaginamos pueden ir las cosas. Qué grande
es la distancia entre las expectativas y las realidades. No consideraba
negativo el margen de sorpresa que veía posible en todas las cosas, más bien
trataba no inflar las expectativas antes de que las realidades ocurrieran.
Antes de poner la mirada en los soñados o por lo menos posibles resultados
miraba los medios de los que disponía para darles el mejor uso y sacar el
máximo provecho. Porque si algunas veces fracasamos no es porque nos faltan los
medios sino porque los que tenemos no los usamos adecuadamente e incluso
algunas veces ni sabemos, ni somos conscientes de que los poseemos. Deja que la
vida te sorprenda y tú haz todo para sorprenderla a ella, mostrando todo el
provecho que puedes sacar de todas las cosas que tienes en tus manos. Muchas
veces el sufrimiento está causado por el desperdicio de las oportunidades. No
permitas que eso ocurra en tu vida.
Feliz sábado de buen uso.

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