Su confianza se había atrofiado
bastante. Últimamente le ha costado confiar a las personas que ha
tenido cerca. No era precisamente una persona que ande sospechando de
todo y de todos, simplemente los últimos acontecimientos de su vida
empezaban poner en entredicho todo lo que siempre ha creído. Estas
convicciones que parecían monolitos de piedra, tenían muchas
grietas y fisuras. Sin buscar a los medios adecuados no podía
avanzar. La confianza era capaz de sellar las grietas, pero si ésta
se quedaba pequeña tenía que buscar otros selladores. Uno que le
parecía el más adecuado era la reflexión, porque si por algo se le
hubiera atrofiado la confianza es por la falta de suficiente
reflexión antes de tomar las más importantes decisiones. Una buena
reflexión te asegura que tu confianza no la deposites donde no hay
condiciones para que pueda agarrar bien sellando las grietas y
fisuras reforzando las convicciones.
Feliz martes de confianza.

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