Le gustaban desafíos. No tenía miedo a
lo extremo. Sus familiares a veces la criticaban que se arriesga
demasiado, que se expone a demasiados peligros. Decían que a su edad
sería bueno sentar la cabeza. Como casi siempre suele pasar lo que
le decían tenía efecto contrario. En vez de abandonar sus desafíos
los aumentaba en número intensidad e complejidad. El que ha elegido
para hoy fue uno de los más complicados. Ha decidido no dejar nadie
sin sonrisa. Su sonrisa la ponía en cada mirada, cada saludo, en la
calle, en la puerta, en la tiendo o en el semáforo. Curiosamente
prácticamente cada una de ellas recibía su respuesta. Así que no
era una mentira lo que ha leído un día sobre las neuronas espejo.
Eso le demostraba que por suerte la alegría, la felicidad y la
bondad son contagiosas. Contagia a los que puedas con tu sonrisa,
este contagio no hará daño a nadie y a michos les puede rescatar de
su soledad de su tristeza.
Feliz miércoles de contagio de
sonrisas.

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