Hay diferentes formas de adquirir el
conocimiento, recibir información. Una de las más comunes es la
transmisión oral. Algunas de nuestras afirmaciones precedemos con la
expresión: “me han dicho...”. Sabemos que no se puede repetir
las cosas a la ligera, que para no pasar un papelón frente a los
amigos y conocidos es mejor verificar la veracidad de la fuente de la
información. Eso supuestamente sabemos todos, pero luego en la vida
por una afirmación, un comentario escuchado por ahí sufrimos cosas
indescriptibles, nos cuesta relativizar. Sobre los “me han dicho”
sin comprobar nada creamos la imagen de una persona o de toda una
familia, sin haber comprobado nada y conocido personalmente a nadie.
Cuando somos objeto de un “me han dicho” nos rebelamos, hablando
de injusticia, cuando no somos objeto, lo repetimos y multiplicamos a
la ligera. Escucha lo que te dicen, pero no olvides de verificar
antes de multiplicar. Recuerda que todos tendemos a distorsionar y
dramatizar añadiendo algo de nuestra propia cosecha. Tampoco pierdas
la capacidad de relativizar las cosas, no tomando todo tan a pecho.
Feliz jueves de conocimiento.

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