Uno nunca se imagina hasta donde le puede llevar
una decisión. Incluso si la decisión tomada fue bien pensada y no tomada a la
ligera, las consecuencias de ellas superaban cualquier expectativa. A veces
hasta le apasionaba ver todos los múltiples implicaciones de un “si” o un “no”
en su vida. Una decisión es como un paso dado que lleva a otros muchos, que
forman un camino, que nos lleva siempre a alguna parte. Claro que cada una de
estas decisiones lleva un ingrediente especial que las afirma y hace serias y
respetables. Este ingrediente se llama consecuencia. Es bueno ser consecuente y
perseverante solo así nuestra vida puede tomar algún rumbo concreto y no estar
sujeta a las ráfagas de los sentimientos que suelen cambiar de intensidad y
rumbo con mucha frecuencia, llevándonos por los caminos no deseados, provocando
que nos sintamos víctimas de las circunstancias adversas. Aunque siempre tienes
la libertad de cambiar de opinión trata de no abusar de ella y procura que tu
vida tenga un rumbo concreto.
Feliz viernes de consecuencias de decisiones.
A cumplirse 30 años de mis Primeros votos en la
Congregación del Espíritu Santo.

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