martes, 23 de agosto de 2016

Atención a los silencios

Decían que era muy elocuente. Sin ninguna duda sabía hablar e hilar bien las ideas, vistiendo de palabras adecuadas cada sentimiento. La gente disfrutaba de sus palabras, sabían dibujar bien cada situación que narraba, cada escena que describía. Había momentos tenebrosos y luminosos. Cada conversación que parecía seca, raquítica se volvía lozana, vigorosa. Sabía transportar sus oyentes a lugares lejanos y desconocidos, les daba todo el lujo de detalles que les permitía ubicarse en el lugar y tiempo exacto de los hechos ocurridos, relatados por él. Sus ideas presentaba con claridad y suavidad lo que despertaba respeto de sus amigos encada tertulia incluso en medio de crispación y discrepancia. Tan pendientes de sus palabras no escuchaban a sus silencios. Éstos sí que eran elocuentes a veces mucho más que sus palabras. Escucha bien a los silencios que pueden ser parte de la misma conversación o inicio de una nueva. No son tiempos vacíos despojados de ideas y palabras sino momentos en las que muchas cosas importantes a veces fundamentales se están cuajando.
Feliz martes de silencios y palabras.

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