No era una anciana pero con
frecuencia se preguntaba a si misma ¿qué huellas está dejando en
este mundo? No quería pasar por la vida sin dejar huellas. Cuando
era niña le encantaba caminar por la nieve después de una nevada.
Ahí si dejaba huellas que permitían ver de dónde ha salido y a
donde se dirigía. Aquellas huellas borraba el calor que derretía la
nieve. Vivimos en diferentes franjas climáticas. El invierno del sur
es el verano del norte, pero de igual manera es bueno que nos
preguntemos por las huellas que estamos dejando en esta vida, en la
vida de la gente que nos rodea. Las huellas nos ayudan a ver qué
rumbo tiene nuestra vida. Si es necesario siempre estamos a tiempo de
corregir el rumbo.
Feliz miércoles de dejar huellas.

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