Catalina últimamente no estaba
presente. Tal vez su cuerpo vagaba por aquí, como siempre ocupado en
sus trabajos rutinarios, pero sus pensamientos no estaban aquí.
Éstos libres recorrían grandes distancias en la búsqueda de lo que
quería y amaba. Parece que la distancia se volvía cada vez más
grande. Cuando ya encontraba lo que buscaba, para sentirse plana,
para sentirse feliz quería encontrase con este tesoro tan anhelado.
Cuando las distancias entre lugar donde estamos y el donde queremos
estar crecen, crece también la nostalgia, la tristeza y las
ausencias. Si a tu lado tienes alguien que cada vez con más
frecuencia se hace ausente, no precisamente físicamente, puede ser
que sus tesoros se alejan de lugar donde vive. Es una señal de
alarma para revisar bien las prioridades. Valorar las realidades y
desvalorar meras ilusiones sin ningún fundamento. Busca la manera
que tu corazón tus pensamientos estén en el mismo lugar que tu
cuerpo. Ahí donde estás está tu tesoro.
Feliz domingo sin ausencias.

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