Siempre ha pensado que en el extremo norte o el
extremo sur, por el frío que hace, hay gente fría e insensible. Viajando ha
descubierto que frío afuera sí que hacía, todo se congelaba, pero lo que la
gente tenía en medio de los hielos, era un corazón ardiente. El verdadero frío
que si es peligroso no es el que viene desde fuera sino desde dentro. Lo que
lastima y desanima a confiar, esperar, es lo que sale de los corazones
insensibles en todas las latitudes del mundo. Después de una helada incluso la
más fuerte y el invierno más largo viene el deshielo y la primavera. Otra cosa
ocurre con palabras heladas capaces congelar un sentimiento, una relación, una
amistad para siempre. Haciendo desquebrajarse las ilusiones y caer por los
suelos como pedazos de hielo las cálidas muestras de cariño. No tengas miedo
del frío de fuera, no permitas que te invada el que sale desde dentro de las
personas.
Feliz viernes sin frío por dentro.

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