No fue una casualidad, fue un
resultado de todo lo que ha pasado en su vida hasta ahora. A veces
sentía que estaba a la misma distancia de la felicidad y del
sufrimiento y al parecer tenía razón. La distancia prácticamente
era la misma, así que todo dependía de sus decisiones de ahora y no
solo de las de antes, tomadas hace tiempo. El “vehículo de la
vida” se parece a todos los demás medios. Tiene su volante. El que
está a cargo tiene que saber a dónde quiere llegar y a cada rato ir
corrigiendo el curso, que por diferentes factores externos puede irse
desviando ligeramente. Un volante fijo que no contempla los posibles
variantes, llevará directo a un desastre. Elige tu rumbo y corrige
de vez en cuando tu dirección, se atento a lo que pasa a tu
alrededor y que te puede ayudar o entorpecer tu camino hacia la
felicidad.
Feliz domingo de corregir el rumbo.

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