domingo, 21 de agosto de 2016

Con el volante en las manos

No fue una casualidad, fue un resultado de todo lo que ha pasado en su vida hasta ahora. A veces sentía que estaba a la misma distancia de la felicidad y del sufrimiento y al parecer tenía razón. La distancia prácticamente era la misma, así que todo dependía de sus decisiones de ahora y no solo de las de antes, tomadas hace tiempo. El “vehículo de la vida” se parece a todos los demás medios. Tiene su volante. El que está a cargo tiene que saber a dónde quiere llegar y a cada rato ir corrigiendo el curso, que por diferentes factores externos puede irse desviando ligeramente. Un volante fijo que no contempla los posibles variantes, llevará directo a un desastre. Elige tu rumbo y corrige de vez en cuando tu dirección, se atento a lo que pasa a tu alrededor y que te puede ayudar o entorpecer tu camino hacia la felicidad.
Feliz domingo de corregir el rumbo.

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