Su vida muy activa a veces incluso
demasiado, necesitaba una parada. No solo por cuestiones técnicas
como el desgaste de materiales y necesidad de reposición de
combustible, sino también por otras razones. Se paraba para saber
dónde estaba, que tan lejos lo ha llevado la vida el trabajo y si
todavía en este camino lo van acompañando el amor y la felicidad.
¿Cuánto de lo que hace lo hace por necesidad por utilidad y cuánto
por inercia? Hace tiempo sentía que su vida estaba perdiendo el
calor y el sabor del hogar. Antes su vida su alegría era contagiosa
bien condimentada con tantas cosas que hacía junto con sus
familiares y amigos. Así como se prepara los alimentos en el calor
de un hogar así se prepara los encuentros los tiempos de ocio con
los seres queridos, con los amigos. Haz todas las paradas que
necesitas pero no te vayas demasiado lejos perdiendo el sabor del
hogar y si por alguna razón ya te fuiste trata de regresar para
poder a recuperar. Contágiate y contagia a los demás de sus sabores
y aromas, calores y cariños.
Feliz domingo de hogar.

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