Sus padres le han inculcado la prudencia. Puede
ser que a veces exagerada. Evitaba arriesgarse y trataba de tener una economía
muy ajustada. Cautelosa en los gastos no derrochaba nada y tampoco se permitía
vivir y gastar por encima de sus posibilidades financieras. Hacía malabarismos,
pero siempre conseguía salir sin deudas acumuladas. Todos los números cuadraban
a perfección. A pesar de tanto cuidado, sin que fuera consciente de eso,
acumulaba deudas y no podía hacer nada al respeto. A la gente que tenía a su
alrededor les debía muchos saludos, muchas sonrisas, muchas conversaciones,
tertulias amenas, casuales y a veces muy profundas. No hubo manera de evitar
este tipo de deudas. Todos por muy buenos administradores que seamos acumulamos
deudas de amistad, cariño, amabilidad, respeto, confianza y atención. A pesar
de la situación de la bolsa y la inflación, seamos generosos y con nosotros lo
serán.
Feliz jueves de deudas.

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